FUGUET Y EL CINE DIGITAL

Alberto Fuguet y , Velódromo, su primera película digital:

“El cine podría convertirse en el Séptimo Arte: porque se podría hacer sin dinero y con mucha inspiración”.

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Tradicionalmente las  proyecciones de películas en los escasos centros culturales talquinos han estado destinadas a grandes clásicos, semi olvidadados, del séptimo arte: cintas de VHS, ninguna original y gastadísimas, que contenían el cine de Herzog, de De Sica, de Schlöndorff o de Einsenstein, eran las que un reducido público, compuesto mayormente por veteranos, admiraban silenciosos. La semana pasada, se vivió en el Centro de Extención de la Universidad de Talca, una extraña excepción a la regla: el mismísimo director del film acompañó la proyección de una película nueva y que, incluso, se estrenaba por primera vez en regiones.

La película en cuestión, Velódromo,  dirigida por el escritor nacional Alberto Fuguet y este extraño estreno, gratis y en una sala no pensada, específicamente, para el cine se debe a que el destino final de la obra no son las oscuras salas tradicionales, si no, que ya está vendida a a la televisión, abierta y cerrada, y se puede descargar gratuitamente de internet. Usted pensará que Fuguet y su equipo se volvió loco. Pues no, necesariamente, ya que “Velódromo” fue grabada con cámaras digitales, en muy pocos días y, sobre todo, casi sin presupuesto.

Esta nueva forma de hacer cine, que el propio director denomina como “cine garage”, supone utilizar las nuevas tecnologías para crear propuestas que aprovechan la red o la televisión on demand, para distribuirlas y llegar a un público, cada día más global, y, por ende, sin limitaciones geográficas.  Consagrados directores, como David Lynch o Lars  Von Trier, han decidido utilizar el cine digital como una opción para poder filmar sus proyectos más ambiciosos fuera de la presión monetaria de las grandes producciones del Star System. Pero, Alberto Fuguet, explica que pese a estas diferencias conceptuales,  “la forma de narrar no deja ser, relativamente, parecida”.

¿Qué se siente  se filmar cine que no es para el cine?

Esto no  es anti-cine: hoy en día hay tener claro que todas las películas terminan en otra parte, en diversos soportes que están ligados a pantallas más pequeñas, exageradamente chicas como los celulares, la televisón o el computador.

El cine digital ha traido extraños sucesos, como Tarnation de Caouette,  o el cine de de Lynch desde Inland Empire en adelante. ¿ Es este formato es la alternativa para hacer un cine más experimental?

Yo creo que, simplemente, es el soporte nuevo  y pronto va a ser la manera de distribuir también.  Hoy en día se sigue filmando en 35 milimetros porque están los dineros envueltos y, basicamente, porque los cines tienen sólo este tipo de proyectores. Entonces el cine digital no sólo va a ser el soporte en el cual se graba, si no, que también, como se distribuye. El 35 milimetros duró casi 100 años, que no deja de ser harto para una tecnología. Pero la forma de narrar no deja ser, relativamente, parecida.

¿Las películas no se verán más en los cines tradicionales?

Uno puede ser fanático de los Rolling Stones y nunca haberlos visto en vivo. Esa es la experiencia que yo logro buscar con el cine: esa experiencia colectiva y en vivo que en el cine ha sido la norma  y ya estamos llegando a la exepción. La mayoría de las películas europeas a Chile no llegan y las pocas que lo hacen duran una semana en cartelera.  No se discute que debe ser muy distinto ver a Bergman en Suecia en un cine de pantalla ancha o a Woody Allen en Nueva York, sin duda, tal como debe ser ver a los Stones en vivo. Son, sin duda, experiencias distintas pero a la larga equivalentes.

“Velódromo” apenas estuvo en cartelera, ¿a qué se debe esto?

Creo que la idea de tener “Velódromo” sólo una semana en Santiago y después funciones pequeñas, como esta, hizo que se volviera una película perecible por lo que la gente tuvo que ir a verla. Y fue mucha más gente, porque era menor la oportunidad.

Con esta propuesta, alejada de las grandes salas, ¿se puede recuperar la inversión?

Con “Velódromo” ya estamos recuperando la plata. Claro que no costó nada y se hizo sin fines de lucro, osea, lo que se gane se usará para rodar otra película o para invertir.  Hoy, la mayoría de las artes no son industria: no creo que el ballet, o la pintura, por ejemplo, puedan vivir sin el financiamiento. En cambio el cine ha sido desde el comienzo una insdustria y las grandes innovaciones se hicieron para ganar más plata. Ahora creo que, gracias a este tipo de tecnologías, por fin el cine podría convertirse en el Séptimo Arte, porque se podría hacer sin dinero y con mucha inspiración.

¿Te parece que, gracias a las nuevas tecnologías, todos tengan acceso a hacer cine?

No me parece prohibirlo. Pero no creo que vayan a haber millones de películas buenas. Yo no soy nadie para censurar, yo ya viví una dictadura, pero creer que ahora van a haber 25.000 Moretti’s, no.  

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