Los 20 años del municipal de La Cisterna
"El anti estadio"
Remake de la ida, a la mítica cancha de Palestino cuándo cumplió 19 años de vida

En el anti estadio: Nadie habla, Nadie grita, el gol no se celebra. Tampoco hay boleterías y el reggeton está opacado por la música árabe. En esta cancha el fútbol es de equipos chicos y es sólo apto para los fieles. El Municipal de
"La Cisterna es rara. Se huele, se ve, se siente así. Es extraña porque quien nunca haya ido a esta cancha se encontrará con un lugar atípico de principio a fin y no sólo por el original ex motel que te saluda a la entrada del recinto y concentra a los jugadores a un costado de la platea preferencial, sino por todo lo que significa esta aventura de ir a lo que es para mí, el templo de la apatía del fútbol chileno. La cancha de Palestino: un estadio que solemos ver vacío.
De comienzo ya arriba del auto, micro o en el vehículo que sea, esta travesía resulta paradójica gracias a un clima desértico en el ingreso, diseñado por algún soberano que se le ocurrió anidarlo en las barbas de una autopista súper urbana,que se terminó de construir en Santiago, a fines de la década del noventa. La cual hoy caracolea a parques, colegios, plazas y unos cuántos centros comerciales.
El paisaje del municipal de La Cisterna es apocalíptico por no decir desolado: hay poco árbol, mucha tierra y un pequeño margen de sombra, que se ve rodeada de kilómetros de hormigón y rejas que se asemejan a las panorámicas de los estadios de Irak, Qatar y Egipto o a la escena más macabra Terminator 2. Sin embargo, acá, se vive, se siente y se está en el corazón La Cisterna, una de la comunas más populosas de Santiago de Chile y la que alguna vez fue el glorioso encuentro del ferrocarril, entre la capital y el incipiente mercado agrícola del sur del país.
La Cisterna también es hoy la casa del Club Deportivo Palestino. El equipo de los "baisanos" de Chile. Los mercaderes de siempre. El equipo de los árabes, el de los Palestinos. El de la Sociedad anónima Palestino S.A y el de los colores por definición de la colonia palestina más numerosa en el mundo, situada en el país y que se ha dado el lujo de fundar el club para acudir religiosamente a la cancha en un absoluto porque sí. Porque el deporte es así.
Aunque no se aprecie por las cámaras del CDF, los "baisanos" van a la cancha. Ya sea arriba de alfombras voladoras o autos lujosos, pero van. Y van y gritan el zaghareet, ese clásico sonido gutural árabe antes de lanzar un cántico. Y también lo hacen cuándo salen raudos -corriendo quien sabe porqué- a sus Audi, BMW y 4x4 una vez finalizado el partido. Es un grito de aliento de felicidad, de pasión y de guerra. El hincha de Palestino es digno de análisis. No celebran los goles con euforia y tampoco apuran a los jugadores, pero rezan y mucho. Y de vez en cuando sueltan una puteada de padre señor nuestro. Para que andamos con cuentos, los árabes son gente especial, hipnótica y ven el fútbol como tal.
El match de aquella vez: Palestino versus Municipal Iquique. Lo vi junto al contertulio "Nana" y Alex, otro amigo experto en ir al estadio y tras una resaca histórica en medio de unas decisiones poco fértiles y otras acertadas, cómo unas notables prietas en la Parrilla Uruguaya (Vickuña Mackenna y Rancagua). De modo que nos largamos a presenciar el partido con menos relevancia del año en el estadio más extraño de la historia: El "Tino Tino" por ese entonces era de los colistas del torneo y Municipal Iquique, un equipo imberbe que viajó a la capital para sacar el punto, viajar en avión, conocer Santiago y nada más que eso.
Ese día caluroso de agosto, no entramos a una cancha sino que entramos a una mezquita. Al contrario de lo que es un partido, sumamos tensiones por doquier. Por un lado unos asientos inundados y con bosta de rata nos recibieron en la silente tribuna pacifico, al mismo tiempo que vimos un movilero trabajando con el susto de provocar a los locales, así como sufrimos las miradas de unos ojos enterrados en unas tupidas barbas bien enojadas, cada vez que atrevimos a reírnos de la situaciones del estadio.
Salomónica por dónde se le mire, esta cancha tiene algo que te hace callar. Si bien parece una gran mezquita, con una vista caligráfica tiene el aspecto de unas 80 animitas juntas. Entre botellas de plástico botadas por ahí y papeles en suelo por allá el desalojo de pasión que supone ir a ver a el equipo de lo amores, no ocurre como en un estadio normal. Por lo mismo, fascinante resultó que en plena platea sólo se hayan escuchado los famosos gritos del cura Hasbún, el párroco parafernálico de las noticias que se encargó de putear al mismo Jesucristo y otros nombres ortodoxos. Santo templo al fútbol chileno. Su arquitectura es un eufemismo: blanca y sucia; exagerada y pequeña; apasionada y silente. Es identidad pura.
Concluido el primer tiempo nos cambiamos a la galería visitante en dónde fuimos amos y señores del chaqueteo junto a los pelusones de los dragones celestes. La barra iquiqueña que viajó desde el norte para disfrutar del mismo desegaño. Allí fue dónde nos reímos y construimos gran parte de esta historia. Comiendo sanguches, tomando bebida. Y que se yo. Disfrutando del fútbol, como en cualquier otro estadio".
A saber es de dicha obra, es bueno saborear este dato:
La construcción de “
El partido inaugural del estadio se realizó en 1988 en un partido frente al Puebla de México pero porque el estadio se construyó en dos etapas. La fecha oficial de su completa inauguración fue un lunes 10 de agosto de 1990. Para la construcción, se utilizó piedra y hormigón para la obra gruesa y un aforo de no más del 5 mil personas. Lo que le dio un aspecto y carácter rústico pero no menos inhóspito al recinto. Que se deja querer, a pesar de tener una pendiente bastante mal edificada.
Al margen de estas críticas y esta historia. Yo cumplí un sueño de chico de conocer el anti estadio. Ese lugar que por años creí ver abandonado a un costado de la carretera y al cual nunca tuve la oportunidad de entrar. En agosto de 2009 lo hice, y junto a mis dos buen amigos del fútbol.
Vaya aplauso, con quienes disfruté de un maravilloso empate rompe vista incomparable.
Digno de esta cancha.
Fue Palestino 1, Iquique 1.
Lo pasé la raja
Gracias Palestino


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